Limiten el uso de la tecnología por sus hijos

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La prolongación del estado de alarma y el colegio virtual en casa debe implicar el control por parte de los padres del uso responsable y positivo de las tecnologías digitales, especialmente entre niños y jóvenes. Es importante controlar tanto el tiempo de uso del móvil, la tableta o el PC, como saber qué tipo de apps están utilizando los menores. Esta es, sin duda, una buena ocasión para reflexionar dentro de las familias sobre los problemas que un uso excesivo de las nuevas tecnologías puede tener en la salud de los niños.

Flexibilidad con límites

Una de las mejores maneras de hacer frente a esta situación es mantenerse ocupados más que preocupados. La rutina y el horario (flexible) son una herramienta esencial en estos días «sin horas».

Sin embargo, para que el horario funcione mejor, se debe implicar al mayor número posible de miembros de la familia. «Eso sí, los límites y las reglas siguen siendo esenciales para un adecuado funcionamiento dentro del hogar: tal vez podemos dejar flexibilidad a la hora de comer, pero no para la cantidad de horas de jugar al ordenador», afirma la doctora Maribel Andrés, responsable de la unidad de neurofisiología de Vithas Castellón.

Los ingredientes para un confinamiento sano serían:

Tareas escolares/rutina

Algo de ejercicio fuera de casa

Ocio variado, intentar evitar tareas pasivas (TV, móvil..) y potenciar aquellas que requieran actividad mental ( lectura, juegos de mesa , pasatiempos ….)

Alimentación sana (realizar las cinco comidas fundamentales, evitando el picoteo y las bebidas y comidas excitantes por la noche ….).

Buena comunicación (el ocio compartido, charlas familiares…): «Todo ello rodeado por una favorable expresión emocional, que ayudará a incrementar la sensación de que tenemos controlada la situación , a fin de evitar sentimientos frecuentes de sobredimensión, ansiedad…», subraya la especialista.

Consecuencias del uso de las nuevas tecnologías sin límites durante la cuarentena

Conductas adictivas que pueden manifestarse mediante la agitación y la tristeza, «y que en el peor de los casos pueden derivar en depresión y ansiedad infantil, trastornos bipolares, psicosis y problemas de conducta que se traducen en un incremento de agresividad», subraya.

Insomnio tecnológico: La falta de sueño aumenta la irritabilidad y el fracaso escolar, pero no hay que olvidar las patologías que están comenzando a ser habituales por la falta de sueño como la hiperactividad o depresión. «Además -puntualiza la profesional-, muchos adolescentes están en sus habitaciones con la luz apagada y con el móvil en plena actividad, duermen poco, y tienen un bajo rendimiento escolar por las alteraciones del sueño y déficit de atención».

Otro punto importante a considerar es la iluminación de las pantallas, algo que dificulta la conciliación del sueño, por lo que deberían evitarse las exposiciones a móviles, tablets, ordenadores… durante las dos horas antes de irse a dormir, y/o al menos, utilizar filtros de las mismas. Según la doctora Andrés, «ciertas células de la retina son muy sensibles a los tonos azulados y son precisamente las que influyen más en el ritmo de secreción de melatonina (hormona que regula nuestro reloj biológico)», y afirma que «en el caso de los adolescentes, al problema de las nuevas tecnologías se suma el denominado “retraso de fase”. Debido a los cambios hormonales, «a estas edades la melatonina se genera más tarde, por lo que de manera natural tardan más en dormirse, lo que se complica con el uso de las tecnologías»

• Obesidad infantil: El uso de las nuevas tecnologías ha fomentado el sedentarismo poblacional y, con él, el incremento de peso y las enfermedades derivadas de la obesidad, como la diabetes y problemas cardíacos o vasculares. «Las familias deben hacer un gran esfuerzo durante esta cuarentena en jugar con los niños realizando tablas de ejercicios, bailes, estiramientos o paseos en los horarios estipulados y hacerles entender que hay tiempo para todo, pero con límites. Una rutina de relajación al final del día permitirá desconectar. No tiene por qué tratarse de un ritual sofisticado: una película de risa, una ducha relajante o evitar las noticias de actualidad justo antes de acostarse pueden bastar», concluye la especialista.

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